Lo que comenzó hace casi ochenta años como un vuelo pionero que tardaba tres días en conectar Madrid con Buenos Aires se convirtió hoy en un corredor aéreo estratégico que mueve 245 millones de euros anuales entre España y Argentina. Una ruta que no solo acorta distancias físicas sino que genera oportunidades de negocio, turismo y conectividad sin precedentes
"La capacidad económica de incremento al producto bruto interno entre Argentina y España es de 245 millones de euros anuales. Son cifras muy importantes que vienen a demostrar que la aviación es fundamental para el desarrollo del empleo, la economía y el turismo", afirma Juan Cierco Jiménez de Parga, Director Corporativo de Iberia, en diálogo con Forbes Argentina.
Los números son contundentes: 2.000 pasajeros diarios, 60.000 mensuales y 750.000 anuales viajan entre ambos países. En 2025 la capacidad ya aumentó un 18% respecto al año anterior, alcanzando los 725.000 asientos disponibles, un récord para esta ruta.
Pero quizás el dato más relevante es el impacto en el empleo: el corredor aéreo genera 7.500 puestos de trabajo anuales, con el 61% de ellos creados en Argentina, según estudios de Iberia. Estos empleos se distribuyen entre directos, indirectos e inducidos, principalmente en el sector turístico y de servicios.
"Argentina se encuentra en el top 5 de los mercados más importantes para el sector aéreo europeo", señala Cierco. Este nivel de relevancia se confirma con las tres frecuencias diarias que conectan Madrid con Buenos Aires, un privilegio que en Latinoamérica solo comparten México y Colombia.
Es un corredor que va más allá del simple tránsito bilateral. "No son solo españoles que vuelan a Buenos Aires o argentinos que regresan, sino también italianos, franceses, suizos, alemanes, que hacen escala en Madrid", explica el directivo.
Cielos abiertos: transformación y oportunidades
La reciente implementación de la política de cielos abiertos por parte del gobierno de Javier Milei generó un nuevo escenario en el mercado aerocomercial argentino. Esta liberalización, similar a la que experimentó España hace años, busca aumentar la competencia y mejorar la experiencia del viajero, pero también supone desafíos.
"La competitividad mejora el quehacer de las aerolíneas, como mejora el quehacer de las distintas empresas de otros sectores", señala Cierco. Sin embargo, advierte que lo fundamental es "tener una solidez estructural en cada compañía para poder competir con lo que se viene encima".
La experiencia de Iberia sirve como referencia. Privatizada en 2001 y actualmente parte del grupo internacional IAG (International Airlines Group) junto con British Airways, la compañía española atravesó su propia transformación. "Hace 10-12 años perdía 1 millón de euros diarios. No podíamos competir con cielos abiertos o cielos cerrados", recuerda Cierco. "Tuvimos que hacernos, en un momento determinado, más pequeños para ser más fuertes y desde esa fortaleza volver a crecer".

Un acuerdo "partido a partido"
El reciente acuerdo de interlínea firmado entre Iberia y Aerolíneas Argentinas, que permite conectar 37 destinos locales con 29 ciudades españolas mediante una única reserva, marca un reinicio de la relación comercial entre operadores aéreos tras 25 años.
Sobre las expectativas futuras de esta colaboración, Cierco parafrasea al técnico argentino del Atlético de Madrid: "Nosotros tenemos un entrenador argentino en España, que es el Cholo Simeone, que le gusta decir siempre 'partido a partido'. Ahora mismo hemos jugado un primer partido, que ha sido un resultado muy beneficioso y un win-win para ambas partes".
La estrategia consiste en consolidar primero este acuerdo antes de pensar en pasos más ambiciosos. "Centrémonos en consolidar ese acuerdo que acaba de nacer. Pensar en pasos más allá, ahora mismo, es precipitado", señala el ejecutivo.
Sostenibilidad: el gran desafío del sector
El sector aéreo mundial navega actualmente entre dos tendencias, según Cierco. Por un lado, el "efecto post-pandemia" disparó el deseo de viajar, sobre todo en las generaciones más jóvenes. "La gente se ha dado cuenta de que viajar es una experiencia de la que quiere disfrutar. Antes pensabas en volar como el hecho de trasladarte de un sitio a otro. Ahora lo quieres vivir como una experiencia personal", explica el directivo.
Por otro lado, la sostenibilidad emerge como el desafío central. "El gran reto que tiene la aviación ahora mismo es trabajar en pos de la sostenibilidad aérea pero seguir desarrollando la economía, el empleo, las relaciones sociales y personales", detalla.
Para Cierco, la solución pasa por dos vías: aviones de nueva generación que consumen hasta un 40% menos de combustible, y el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación (SAF), que puede reducir las emisiones hasta en un 80%. Sin embargo, estos últimos son hasta cinco veces más caros que los tradicionales, lo que genera preocupación en la industria.
"Corremos el riesgo, si el volumen del SAF no es el suficiente y el precio del combustible sigue siendo muy caro, que ese precio se acabe trasladando a los ciudadanos y la aviación vuelva a ser algo para las élites", advierte Cierco. "Entre todos tenemos que luchar para que la aviación y el turismo sigan siendo democráticos", concluye.
En pleno microcentro porteño, sobre la calle Florida 202 (donde antes estaba Falabella), el "Espacio Iberia" ofrece a los argentinos la posibilidad de experimentar el vuelo sin despegar. Los visitantes pueden probar las butacas de los aviones A350, ponerse a los mandos en un simulador de vuelo y degustar los menús que se sirven a bordo.
Esta iniciativa, que ya pasó por Madrid, Bogotá y Ciudad de México y que contó con más de 100 mil visitantes, busca acercar la experiencia de vuelo a quienes tal vez nunca volaron. "Cuando era difícil llevar a la gente a los aviones, llevamos los aviones a la gente", explica Cierco sobre el origen de esta idea durante la pandemia.
Conexiones más allá de la política
Ante preguntas sobre temas sensibles como la posible privatización de Aerolíneas Argentinas, Cierco se muestra diplomático: "Ahí no entramos, esas son decisiones de los gobiernos locales. Nos adaptamos a la legislación vigente y operamos según las reglas del juego".
Lo que sí destaca es la afinidad cultural entre ambos países: "Tenemos el mismo idioma, las mismas costumbres, la gastronomía fabulosa, nos encanta el fútbol. Yo creo que la política tiene que regir una serie de regulaciones y brindar seguridad jurídica. Pero los ciudadanos saben perfectamente por donde tienen que ir".
Como balance de la situación actual, Cierco subraya: "Lo que ha quedado clarísimo es que la apuesta por Argentina y por el resto de América Latina está siendo rentable. El año pasado, con más de mil millones de euros, batimos los récords de beneficio en toda la historia de la compañía".
Más allá de la política, los acuerdos, los empleos e inversiones, este corredor aéreo sigue siendo, casi ocho décadas después, mucho más que una ruta comercial: es un puente cultural, familiar y humano entre dos naciones que, como dice Cierco, "están destinadas a llevarse bien".