El canje de granos es una metodología habitual entre los productores agrarios, lo utilizan para adquirir insumos e instrumentos de todo tipo; por ello varios desarrolladores; sobre todo, de Buenos Aires, Córdoba y Rosario, lo implementaron para la venta de inmuebles.
Al hombre de campo le gusta usar su propia moneda: los granos. Además, no es de invertir en bonos o acciones porque ahorra en granos. "Los agricultores, en especial, los de la zona núcleo, están muy acostumbrados a estos intercambios. Es una herramienta que le gusta para comprar desde una camioneta hasta un propiedad", afirma Norberto Carlini, CEO de Qala Desarrollos de Rosario.
En ese contexto, un departamento tazado en US$ 100.000 puede representar entre 10 y 12 camiones de soja. Simplificando esta ecuación, valdría alrededor de 300 toneladas. Entonces, si una hectárea en la región núcleo rinde 3,5 toneladas de soja, con la cosecha de 85 tn puede adquirir esa vivienda.
"Somos desarrolladores que vendemos inmuebles en pozo. Contamos con dos tipos de público. Por un lado está el consumidor final y por el otro, el inversor. La gente del campo es una de nuestras corrientes de peso. Se resguardan mucho adquiriendo departamentos. Está acostumbrada a utilizar granos como moneda corriente", señala Matías Roteda, gerente Comercial del Grupo Proaco de Córdoba. En general, es un hábito entre el agro bonaerenses, cordobeses y santafesinos.
"Buscamos, entonces, alternativas para facilitarles la financiación. Como con los canjes se sienten cómodos y ya están habituados, les generamos el año pasado un alternativa de pago en ese sentido", acota Roteda.
El mayor flujo de ese flujo se impulsa en julio. Incuso, es posible que un grupo de esta industria adquiera con sus cereales el 5% de un edificio.
"En los últimos tiempos, la vigencia de las retenciones le restó atractivo. Hoy pareciera que comienza a reactivarse. Incluso, varios desarrolladores ofrecieron este tipo de financiación durante ExpoAgro", marca el CEO de Qala.
Menos por más
Un dato clave: dicen que la cantidad de soja y maíz necesarios para edificar una vivienda cayó, respectivamente, 9% y 17%. De acuerdo a los valores históricos se detecta que se precisa para efectivizar este negocio un 60% menos de esas cosechas.
Para llevar adelante esta iniciativa, las constructoras deben forjar alianzas con plataformas de trueques o con corredores cerealeros.
"Para poder aceptar esa forma de pago debimos inscribirnos como "canjeadores" en el Registro Único de Operadores de la Cadena Agroalimentaria (RUCA) ante la ARCA. Los granos trocados pasan a nuestra propiedad y podemos venderlos cuando lo requiramos", puntualiza Norberto Carlini.
Este tipo de operatoria involucra cualquier comercio o compañía. "Este mecanismo se lo utiliza mucho en el campo para la compra de insumos, maquinarias y vehículos. En lugar de liquidar su cosecha, directamente la transaccionan", explica Alex Sakkal, cofundador de Grupo Nómada de Buenos Aires.
En rigor, la metodología de canje está muy activa en el interior del país desde hace tiempo. Por eso se estima que ese potencial se trasladará este año a las propiedades.
"Los granos cuentan con un precio de pizarra o de mercado. Se cierra la operación inmobiliaria de acuerdo a su cotización del día. Además, son bienes fungibles que se miden por toneladas. Por eso este método se podría aplicar a cualquier commodity", indica Sakkal.
Invertir en ladrillos es para los agroganaderos un modo de diversificación patrimonial. Los expertos destacan que sus dos caballitos de batalla son destinar fondos a los bienes de uso e insumo, y resguardarse en propiedades.
"Son consumidores históricos de proyectos inmobiliarios como el nuestro, próximo a la SRA. Desde el prelanzamiento, los detectamos. En función de ello generamos las opciones de pagos con granos", comenta el cofundador del Grupo Nómada.
Todo o parte
En todos los casos, el comprador puede pagar por medio de cereales el 100% de la unidad, siempre según la cotización de ese momento. También, es posible abonar el 50% del anticipo y financiar el resto.
"En el boleto de compra-venta se fija la periodicidad de pago. Al vencimiento puede elegir entre hacerlo con dinero o con cereales. Está dimensionado además las compra a futuro", detalla Sakkal. Por lo general, la modalidad se adecua a las reglas del gerenciamiento de los commodities.
"Vengo de la industria automotriz donde es moneda corriente canjear. No inventamos la pólvora. Simplemente traspolamos esa experiencia, la aplicamos a departamentos y lotes en Córdoba", sintetiza el gerente de Proaco.
El proceso es sencillo: el productor entrega sus granos o como un valor futuro. Por ejemplo, un 40% con maíz y 60% de su próxima cosecha. Un intermediario, sea una plataforma o un corredor, los recibe y liquida, con lo obtenido se paga la propiedad. "Ese operador entra a valoriza y determina el producto a canjear, además de los plazos ", aclara Roteda.
Al menos, estos trueques cuentan con tres virtudes. La primera, se apuntala en una cuestión cultural- conceptual: un departamento vale tantos quintales de tal cereal.
"La segunda ventaja son sus beneficio impositivas. Están eximidos del impuesto a las ganancias al destinarlo al mercado inmobiliario. Así, se ahorran un 2%. También, obtienen un 7% en el diferimiento del pago del IVA al pagar contra fractura pues lo difiere. En el fondo logran en conjunto un ahorro cercano al 10%", advierte Norberto Carlini.
Es importante resaltar que esta demanda se concentra en determinados barrios tanto de la Capital Federal como de Rosario. En el primer caso, se dirige a Recoleta, Barrio Norte y Palermo. En el segundo, lo hace "entre bulevares" [Boulevard Oroño y Av. Pellegrini] por la cercanía a las facultades. En la provincia cordobesa, se centra en la capital.