El Banco Central de la República Argentina (BCRA) flexibilizó las condiciones para acceder al crédito en dólares, lo que despertó dudas y fuertes críticas por el posible impacto en la estabilidad de todo el sistema financiero local.
Aunque pasaron más de 20 años, el recuerdo del descalabro a fines de 2001 y principios de 2002 está fresco en la memoria: un sistema financiero que había prestado y debía dólares (los depósitos de los ahorristas), pero que reunía pesos.
Ese descalce es un enorme signo de interrogación que vuelve a abrir el debate sobre la verdadera peligrosidad de una medida que, en el fondo, apunta a que el Banco Central pueda acumular más reservas en el corto plazo.
Puntualmente, los bancos ya no estarán obligados a prestar dólares únicamente a exportadores, sino que podrán ofrecerles fondos en moneda extranjera a otros agentes de la economía, incluso si estos no cuentan con un flujo de ingresos en dicha divisa.
La gran diferencia es que los bancos deberán obtener ese capital mediante fondeo propio, es decir, de la emisión de obligaciones negociables (ON) o de líneas de créditos del exterior.
"Esta flexibilización en la medida contribuye no sólo al desarrollo del mercado de capitales, sino también a que otras empresas puedan acceder a fondos para sus operaciones y que los bancos les provean de esta liquidez", explicó Ignacio Morales, director de Inversiones en Wise Capital.
De acuerdo al especialista, la medida responde a una necesidad del mercado, ya que el crédito en dólares tuvo un incremento mensual del 17,8% y un avance interanual del 234% en enero dado que los empresarios prefieren el financiamiento en moneda extranjera en un contexto de apreciación cambiaria y tasas reales positivas.
Por su parte, Federico Filippini, economista jefe en Adcap Grupo Financiero, relató que el objetivo del BCRA con esta modificación en la normativa es favorecer la expansión del crédito en un escenario en el que la oferta monetaria en pesos está restringida.
"En particular, el Gobierno enfrenta la disyuntiva entre motorizar el rebote de la economía y erosionar los anclas nominales que limitan la inflación. Desde la perspectiva del Gobierno, el crédito en dólares podría resultar como una diagonal que permita sortear dicho trade-off", indicó el ejecutivo.

Sin embargo, no todos los participantes del esquema bancario están de acuerdo con la reciente decisión del Banco Central, ya que la propuesta fue elevada a finales del 2024 por la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), que nuclea a los bancos privados de capital local.
De hecho, en contraposición, desde la Asociación de Bancos de Argentina (ABA), que representa a los bancos de capital internacional que cuentan con operaciones en el país, aseveraron que "la medida abre ciertos riesgos que hasta ahora no había".
Incluso Moody's advirtió que "la mora de los bancos podría verse presionada por el riesgo de descalce de moneda". "Al permitir acceder al crédito en dólares a empresas que no generan divisas, se incrementa el riesgo de que ante una eventual suba del tipo de cambio los tomadores de crédito incumplan sus obligaciones", mencionaron desde la calificadora de riesgo.
Por lo bajo, también se deja trascender que el cambio beneficia a los bancos que a su vez están registrados como Agentes de Liquidación y Compensación (ALyCs), es decir, como corredores de bolsa, o que ofrecen asesoramiento para invertir en el mercado de capitales. En el mercado, una decena de entidades financieras cumplen esa condición.
Con todo, para llevar calma a los ahorristas minoristas que tengan sus depósitos en dólares en el banco, y principalmente a aquellos que sufrieron la gran crisis financiera y bancaria del país hace poco más de dos décadas, las autoridades monetarias remarcan que las condiciones para prestar dólares hoy en día son mucho más exigentes.
De acuerdo al propio Banco Central, "sigue vigente la restricción establecida por el artículo 23 del Decreto 905/2002 por el cual las entidades financieras sólo pueden prestar los depósitos en dólares de los clientes a las empresas que tengan flujo de fondos en moneda extranjera provenientes de directa o indirectamente de operaciones de comercio exterior".
"Dado lo potenciales riesgos de descalce cambiario, esto estaba prohibido desde la crisis de 2001. Dicho esto, dado el tamaño potencial del nuevo financiamiento (estamos hablando de unos US$ 5.000 millones como potenciales fondos prestables), y el mismo tamaño del sistema financiero, es poco probable que se repita un crisis como la de 2001 en el corto plazo", concluyó Filippini, de Adcap.