En un contexto empresarial en el que la sustentabilidad gana relevancia y es cada vez más transversal en las estrategias definidas por los directorios, algunas compañías comenzaron a incluir objetivos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) en sus sistemas de compensación variable. Patricia Marques, socia de Asesoramiento Tributario, Legal y Contable y de Capital Humano en PwC, explicó que este cambio responde a una evolución en la gobernanza de las empresas. "Si dentro de la estrategia corporativa hay aspectos de sustentabilidad, es lógico que las personas encargadas de ejecutarla también tengan objetivos alineados a estos temas", afirmó.
Desde su perspectiva, los incentivos económicos son una herramienta efectiva para fomentar la sustentabilidad en las empresas. En Uruguay ーsi bien todavía es incipienteー, hay compañías que ya adoptaron este esquema con distintas formas de aplicación.
Según Marques, el peso de los objetivos de sustentabilidad dentro del esquema de bonos varía según la prioridad que cada empresa le asigne al tema. En algunos casos, los incentivos se otorgan de manera proporcional al grado de cumplimiento. En otros, si no se cumplen la totalidad de las metas ESG establecidas, el bono no se paga. Marques señaló que esto ocurre principalmente en sectores con alto impacto ambiental, donde las regulaciones o las expectativas del mercado pueden equiparar la sustentabilidad con otros objetivos estratégicos, como la mejora de utilidades o la expansión de mercado.

Objetivos según el sector
Los objetivos ESG varían según el sector y la actividad de cada empresa. En industrias con alto impacto ambiental, como la minería o la energía, suelen priorizarse metas relacionadas con la reducción de emisiones de carbono, el consumo de agua o la gestión de residuos. En cambio, en empresas de servicios los objetivos suelen centrarse en el impacto social, con iniciativas orientadas a la comunidad o la promoción de emprendimientos de triple impacto.
"Lo ideal es que las empresas puedan diagnosticar dónde están paradas para cada una de esas dimensiones y fijar prioridades", señaló Marques. Como estrategia para definir estos objetivos, destacó la importancia de incorporar la visión de los stakeholders en los reportes de sustentabilidad. Para esto, muchas compañías realizan encuestas a sus principales grupos de interés —como accionistas, empleados, clientes, proveedores, organismos públicos y la comunidad— con el fin de identificar qué aspectos consideran más críticos y, a partir de esa retroalimentación, definir acciones alineadas con la estrategia corporativa y las expectativas del mercado.
"No se trata solo de que los más chicos aprendan de los grandes, sino de generar una retroalimentación en la que empresas con desafíos similares puedan compartir experiencias y trabajar juntas en iniciativas sustentables".
En grandes empresas y pymes
Si bien las empresas grandes de los distintos rubros tienen más herramientas para adoptar prácticas sustentables —entre ellas, los incentivos de compensación variable—, las pymes enfrentan mayores desafíos debido a su tamaño y capacidad de inversión. "Si en una pyme una o dos personas tienen que dedicar tiempo a la implementación de prácticas sustentables, pierden tiempo dedicado al negocio puro", explicó Marques.
En este sentido, enfatizó la importancia de la educación, la capacitación y la colaboración entre empresas: "No se trata solo de que los más chicos aprendan de los grandes, sino de generar una retroalimentación en la que empresas con desafíos similares puedan compartir experiencias y trabajar juntas en iniciativas sustentables".
Ahora bien, para Marques, la evolución de las compañías hacia modelos más sustentables no depende únicamente del sector privado. "Un salto de calidad en estos temas solo puede lograrse con la colaboración entre el sector público, el privado, la academia y las organizaciones civiles", aseguró la socia de PwC que tiene la expectativa de que la sostenibilidad esté cada vez más en el foco de las organizaciones.